(esto lo tomé del libro de J.C. Martínez, "El Maravilloso Universo del Recién Nacido")
Como sabemos producida la fecundación del óvulo por el espermatozoide en algún lugar de las trompas de Falopio, se da lugar a la célula huevo o cigoto, se produce todo el progreso antes descrito en esta monografía, todo este desarrollo embriológico pertenece a la forma física que seguirá su evolución y crecimiento hasta el final del período fetal. Pero esta forma física que se esta gestando va a ser ocupada por un principio consciente, un ser pensante que tiene conciencia de sus pensamientos, de su individualidad y de su destino aun antes de que se haya concretado la concepción.
En el instante de la fecundación tendrá lugar uno de los fenómenos más extraordinarios que encierra el secreto de la Creación, el óvulo y el espermatozoide corren hacia su encuentro pero al mismo tiempo proveniente de otro mundo de otra dimensión un tercer personaje a la cita es el ALMA o principio consciente a punto de encarnar, ¡ Qué tremenda energía debe de desarrollarse en ese momento para que el alma se sienta inexorablemente atraída hacia ese punto sin poder sustraerse a su influjo!
El momento en que ese espermatozoide penetra el óvulo se reúnen las dos polaridades el yin y el yang. La energía que se pone en juego en ese momento debe de ser algo así como un pequeño Big-Bang. Un anclaje de energía espiritual en una nueva célula física. Piensen que en ese instante quedan unidos dos universos diferentes: La materia física y el espíritu. Allí comienza la nueva encarnación, cada célula va siendo rodeada por la energía que irradia el ser espiritual y al mismo tiempo esta energía se va anclando en cada una de esas células constituyendo así un nuevo punto de fijación. De la misma manera que el alma necesita de cada célula para anclarse al mundo físico, de la misma manera cada célula necesita de la energía vital del alma para poder desarrollarse.
Si por algún motivo el alma se retira si el ala logra zafar el anclaje celular, el embrión no podrá desarrollarse y se producirá lo que conocemos como un aborto espontáneo de etiología desconocida.
No se trata tan solo de un proceso químico biológico. Si el alma falta a la cita no habrá desarrollo embrionario. De alguna manera esto es lo que ocurre con la fertilización in vitro. No depende solo de la técnica empleada. La fertilización podrá efectuarse pero si el alma no logra hacer pie en esa fecundación asistida el intento fracasara. En cierta forma hay que atrapar el alma en ese momento. Los sacerdotes Mayas quienes representaban el alma con un pez al que denominaban pixan. Mediante un rito de magia simpática el chilan (sacerdote) con una mano atrapaba al pez y obligaba al pixan a fundirse en el embrión en gestación. De modo que la embriogenesis no es otra cosa que la preparación de un vehículo adecuado para que el alma que regresa a la vida física se conduzca en su nueva experiencia en la tierra.
Hay que tener conciencia que el embrión tiene conciencia desde antes de su concepción.
viernes, 12 de marzo de 2010
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